Cómo usar el catnip con tu gato (y por qué le vuelve loco)

Un gato revolcándose feliz bocarriba sobre una alfombra junto a un juguete de tela, con expresión de disfrute

Le acercas una bolsita, la huele… y de repente tu gato se transforma: se revuelca por el suelo, ronronea, frota la cara contra todo y da vueltas como si le hubiera picado algo. Bienvenido al fascinante y divertidísimo mundo del catnip.

A muchos dueños les preocupa este espectáculo. ¿Le estaré dando una droga? ¿Le hace daño? ¿Se volverá adicto? Corren un montón de mitos alrededor de esta plantita, y hoy vamos a desmontarlos todos, uno por uno.

Vamos a ver qué es exactamente el catnip, por qué provoca esa reacción tan cómica, si de verdad es seguro, para qué te sirve en el día a día y cómo sacarle el máximo partido con tu gato.

Índice

De dónde sale la hierba gatera

El catnip, también llamado hierba gatera o menta de los gatos, es una planta de la familia de la menta. Su nombre científico es Nepeta cataria, y crece en muchos jardines sin apenas necesidad de cuidados.

Una planta de hierba gatera fresca y verde creciendo en una maceta junto a una ventana soleada de una casa

Si arrancas una hojita seca y la hueles, notarás un aroma fresco, entre la menta y el té verde. Para nosotros es una simple hierba aromática más; para muchos gatos, en cambio, es pura magia embotellada.

La responsable de todo es una sustancia que contiene la planta, el nepetalactona, concentrada sobre todo en las hojas y los tallos. Es la que dispara esa reacción tan característica en los gatos que son sensibles a ella.

Unos dedos frotando una hoja verde de hierba gatera, en primer plano, sobre una mesa de madera de cocina

🐾 No es una droga ni engancha

Vamos a decirlo claro y bien alto: el catnip es inofensivo para tu gato. No es una droga en el sentido humano de la palabra, no daña su mente y no le provoca ningún tipo de dependencia.

La confusión viene de compararlo con las drogas de las personas, pero no tiene absolutamente nada que ver. El efecto es breve, natural y sin resaca.

Tu gato no se "engancha" a él ni sufre lo más mínimo por disfrutarlo.

Que no te engañen los mitos: el catnip no crea adicción, no es tóxico y no altera la salud de tu gato. El efecto dura unos minutos y desaparece solo, sin resaca ni secuelas de ningún tipo.

Es tan sano como un buen rato de juego.

Tampoco es tóxico. En las cantidades normales de juego resulta totalmente seguro.

Y como mucho, si comiera demasiada planta fresca de golpe, podría tener una ligera molestia digestiva pasajera. Nada de lo que preocuparse.

Eso sí, con la planta fresca conviene algo de moderación. Algunos gatos, si tienen acceso libre, se pasan comiendo hojas y pueden vomitar o tener las heces algo blandas.

No es peligroso, pero es mejor que se la ofrezcas tú en pequeñas dosis.

Así que puedes olvidarte de esos rumores de que el catnip "arruina" al gato o lo vuelve loco de verdad. Lo único que hace es regalarle un rato de euforia y diversión totalmente sanos.

El efecto empieza en su nariz

Cuando un gato huele el nepetalactona, esta sustancia estimula unos receptores de su nariz que conectan con las zonas del cerebro relacionadas con las emociones y el comportamiento.

En la práctica, le produce una especie de euforia inofensiva.

Se cree que imita el efecto de ciertas feromonas felinas, lo que explicaría por qué reaccionan de una forma tan intensa y placentera. Sea como sea, el resultado es ese gato "borrachito" que tanta gracia nos hace a todos.

Un gato con expresión embelesada oliendo un montoncito de hierba gatera seca en el suelo del salón

💡 ¿Cómo reacciona un gato al catnip?

La reacción típica es de lo más cómica: se revuelca por el suelo, ronronea, maúlla, se frota contra todo y corre de un lado a otro. Algunos ponen ojos soñadores y se quedan como en otro mundo durante un ratito.

Un gato correteando lleno de energía por el salón de una casa, en pleno movimiento

Cada gato tiene su propio estilo. Los hay que se ponen muy juguetones y activos, y los hay que simplemente se quedan tranquilos y a gusto, ronroneando bajito.

Ninguna reacción es mejor ni peor que la otra: depende del carácter de cada uno.

Unos pocos se ponen un poco brutos o territoriales durante el subidón, sobre todo si ya tienen un carácter dominante de base. No es agresividad de verdad, solo la emoción del momento, pero conviene no forzar las caricias si se acelera mucho.

Lo mejor de todo es que el efecto es breve: dura unos diez o quince minutos y luego el gato vuelve tan tranquilo a su vida normal, como si no hubiera pasado nada. Es una fiesta corta y sin consecuencias.

Después de ese subidón, necesita un rato de "descanso". Durante un tiempo, aunque le vuelvas a ofrecer catnip, no le hará efecto: su cerebro necesita reponerse antes de poder disfrutarlo otra vez con la misma intensidad.

No todos los gatos responden

Aquí viene un dato que sorprende a mucha gente: no a todos los gatos les afecta el catnip.

La sensibilidad es genética y hereditaria, y se calcula que la tienen más o menos la mitad o algo más de los gatos.

Ni bueno ni malo: que tu gato responda o no al catnip es solo cuestión de genes, como el color de sus ojos. Ni el que se vuelve loco está "enganchado" ni el que pasa de él es un gato aburrido.

Las dos reacciones son de lo más normales.

Si el tuyo se queda mirando la hierba con cara de "¿y esto qué es lo que es?", no le ocurre nada raro: simplemente no ha heredado esa sensibilidad. Es tan normal y tan sano como el gato que se vuelve loco de contento.

Además, los gatitos muy pequeños y los gatos muy ancianos suelen no reaccionar. En los cachorros, la sensibilidad no termina de aparecer hasta los tres o seis meses de vida, así que con ellos es normal no ver todavía ningún efecto.

Un gatito pequeño sentado junto a un poco de hierba gatera sin apenas prestarle atención, en un salón luminoso

Oler o comer: dos efectos distintos

Hay un detalle muy curioso que poca gente conoce: el catnip no hace lo mismo si el gato lo huele que si se lo come. Son, de hecho, dos reacciones casi opuestas entre sí.

Cuando lo huele, suele tener el efecto estimulante y juguetón que todos conocemos: el gato eufórico que se revuelca, corre y salta. Es, digamos, el modo fiesta del catnip.

Un gato jugando con mucha energía, dando zarpazos a un juguete de tela en el suelo del salón

Cuando lo come, en cambio, el efecto tiende a ser más relajante, casi sedante. Muchos gatos se quedan tranquilos y a gusto después de mordisquear un poco.

Por eso el catnip sirve tanto para animar como para calmar, según cómo se use.

Un gato muy relajado y adormilado tumbado sobre un cojín, en calma total

Conocer esta diferencia te da mucho juego. Si quieres que se active y haga ejercicio, deja que lo huela; si buscas que se relaje en un momento de tensión, puedes ofrecerle un poco para que lo mordisquee.

🐱 Tu mejor truco contra el aburrimiento

Más allá del espectáculo, el catnip es una herramienta buenísima para enriquecer la vida de tu gato, sobre todo si es de interior y pasa muchas horas dentro de casa sin demasiados alicientes.

Sirve, para empezar, para animarlo a jugar y a moverse. Un poco de catnip en sus juguetes despierta al cazador que lleva dentro y lo pone en marcha, algo muy útil para combatir el sedentarismo y el sobrepeso de los gatos caseros.

Un gato saltando para atrapar un juguete de plumas en el aire, en el salón de casa, muy activo

También es un imán perfecto para que use lo que tú quieres. Espolvorea un poco en su rascador y dejará en paz el sofá.

Ponlo en su cama nueva o dentro del transportín y lo asociará con algo agradable en lugar de con un susto.

Un gato contento usando un rascador vertical en un rincón del salón

Y en su versión más relajante, ayuda a rebajar el estrés en situaciones tensas: una mudanza, la llegada de visitas ruidosas o un viaje incómodo. Es un pequeño aliado para los gatos más nerviosos o miedosos.

Incluso puede servir de ayuda para presentar objetos nuevos o para que un gato tímido gane confianza en un espacio. Bien usado, el catnip es mucho más que un juguete: es un recurso de comportamiento.

En resumen, es un recurso de lo más versátil: lo mismo te sirve para que un gato perezoso se mueva un poco que para que uno nervioso se relaje. Pocas cosas tan baratas y sencillas dan tanto juego en la convivencia con un felino.

La fresca es la más potente

La planta fresca es la más potente de todas, pero también la más difícil de mantener.

Si te animas, puedes cultivarla en casa a partir de semillas: crece con mucha facilidad y así tendrás catnip fresco siempre a mano.

Lo más cómodo, sin embargo, son las presentaciones ya preparadas. El catnip seco, en bolsita, es el clásico de toda la vida: se espolvorea donde quieras y listo.

También existen sprays líquidos para rociar juguetes y rascadores.

Ten en cuenta que los sprays suelen ser más suaves que la hierba seca o los juguetes rellenos, así que si tu gato reacciona poco, prueba con la planta o con un buen relleno. Y cuando un juguete pierda gracia, apriétalo y frótalo para reactivar su aroma.

Y luego están los juguetes rellenos de catnip, quizá la opción más práctica de todas. Ratoncitos y peluches que ya vienen cargados y que puedes ofrecerle directamente para regalarle un buen rato de diversión sin ensuciar nada.

Un gato abrazando y mordisqueando un ratoncito de tela relleno entre las patas, tumbado en la alfombra

Cada gato tiene sus preferencias: a unos les va más olerlo en el rascador, a otros morder un peluche relleno. Prueba varias formas y quédate con la que más disfrute el tuyo, que para eso está.

No se lo des todos los días

Aunque es totalmente seguro, conviene no abusar.

Si le das catnip a todas horas, tu gato puede acostumbrarse y dejar de reaccionar con la misma intensidad.

Resérvalo para momentos especiales y seguirá siendo un chute de alegría garantizado.

Con ofrecérselo una o dos veces por semana es más que suficiente. Y una pizca pequeña basta de sobra: no hace falta llenar el suelo de hierba, porque con muy poca cantidad ya notan el efecto perfectamente.

Si tienes varios gatos, dale a cada uno su ratito y su espacio. Con el subidón, alguno puede ponerse posesivo con la hierba, así que repartir bien evita pequeñas peleas y que uno solo acapare toda la fiesta.

Obsérvalo mientras lo disfruta y, si ves que se acelera demasiado o se pone algo brusco, simplemente dale espacio hasta que se le pase. En diez minutos volverá a ser el gato tranquilo y cariñoso de siempre.

Truco para conservarlo: guarda el catnip seco en un bote bien cerrado y, si puedes, en el congelador. Con el aire y la luz va perdiendo aroma y fuerza, así que protegerlo del ambiente mantiene su potencia durante mucho más tiempo.

Alternativas si no le hace nada

Si tu gato es de los que no responden al catnip, no te preocupes lo más mínimo: existen otras plantas que sí pueden gustarle. La más conocida es la madreselva plateada, o matatabi, muy popular en Asia.

Un gato disfrutando de un palito de madreselva plateada sobre el suelo de un salón acogedor

El matatabi funciona en muchos gatos que son totalmente inmunes al catnip, así que merece mucho la pena probarlo si el tuyo se queda indiferente ante la hierba gatera de siempre.

Otras opciones interesantes son la valeriana y la madreselva de Tartaria. Cada gato es un mundo, así que si una planta no le dice nada, siempre puedes ir probando con otra hasta dar con la que lo pone verdaderamente contento.

📌 ¿Y a las personas les hace algo?

Para cerrar, una curiosidad que casi siempre sale a relucir: el catnip no tiene ningún efecto en los humanos como el que provoca en los gatos.

Puedes manipularlo y tenerlo en casa con total tranquilidad.

De hecho, al ser de la familia de la menta, sus hojas se pueden usar para preparar infusiones y tés de sabor fresco y agradable. Así que la misma plantita que vuelve loco a tu gato puede acabar tranquilamente en una taza relajante para ti.

En resumen, el catnip no es ninguna droga peligrosa, sino una hierba segura, natural y divertida que puede alegrarle la vida a tu gato y ayudarte a enriquecer su día a día de mil maneras.

Un gato feliz y sano jugando tranquilo con su juguete favorito en un salón luminoso y acogedor

Úsalo con cabeza y sin abusar, y como lo que realmente es: un premio ocasional y una herramienta estupenda para jugar, para calmar o para redirigir su conducta hacia donde a ti te conviene.

Y si a tu gato no le hace ni caso, tampoco pasa absolutamente nada. Con o sin catnip, lo que de verdad lo hace feliz es tu compañía, sus juguetes de siempre y una casa donde se sienta a gusto y seguro.

Un repaso rapido
1una herramienta buenísima para enriquecer la vida.
2un montón de mitos alrededor de esta plantita.
3fascinante y divertidísimo mundo del catnip.

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