¿Los gatos pueden comer queso? La respuesta corta es no

Una tabla de madera con varios quesos cortados sobre la encimera de una cocina hogareña, con un gato atigrado sentado al

Sacas la tabla de quesos, la dejas sobre la encimera y, antes de que traigas los platos, ya tienes dos ojos clavados en ella. Tu gato ha olido el queso y no piensa moverse.

Es una escena tan cotidiana que casi nadie se la cuestiona: total, un trocito no le va a hacer nada. Ahí está el malentendido, porque que un alimento no sea tóxico no significa que le convenga.

Su aparato digestivo está hecho para cazar ratones, no para procesar leche fermentada de vaca. Esa distancia explica los gases, las diarreas y algún que otro susto en la cocina.

Índice

No es veneno, pero tampoco alimento

Empecemos por la buena noticia: el queso no figura en la lista negra de alimentos tóxicos para gatos. No es el chocolate ni la cebolla, así que un gato que roba un trozo no corre peligro de muerte.

Entre que no lo mata y que se lo puedes dar hay un abismo entero. El gato es un carnívoro estricto y su cuerpo espera proteína y grasa de origen animal, poco más.

Nada en su evolución lo preparó para digerir un lácteo de otra especie. Que el queso no le convenga no es cosa de un veneno, sino de tres problemas que se suman.

¿Le atrae el sabor o la grasa?

Aquí hay un dato que sorprende a casi todo el mundo: los gatos no perciben el sabor dulce. Les falta el receptor que a nosotros nos hace disfrutar de un helado.

Lo que los imanta hacia el queso no es el sabor lácteo, sino la grasa y la proteína concentradas. El olor intenso de la fermentación termina de rematar la faena.

Ese aroma le recuerda al de la proteína animal y su olfato lo interpreta como comida. Por eso se pone pesado con el curado y pasa olímpicamente del yogur.

🐱 La lactosa que dejó de digerir

Todos los mamíferos nacemos bebiendo leche y con una enzima llamada lactasa, encargada de romper el azúcar de esa leche. Los gatitos la fabrican a tope mientras maman.

Un gato gris acercando el hocico para oler un trozo de queso curado apoyado en un plato blanco, primer plano detallado,

La cosa cambia con el destete. A partir de ese momento la producción de lactasa cae en picado y, salvo excepciones, ya no vuelve a subir nunca.

La mayoría de los gatos adultos son, en la práctica, intolerantes a la lactosa. No es una enfermedad ni un defecto raro: es lo normal en la especie.

Si el intestino delgado no puede romperla, la lactosa sigue su camino intacta hasta el colon. Allí la fermentan las bacterias y se arrastra agua hacia el intestino.

El resultado son ventosidades, retortijones y heces blandas o diarrea sin más rodeos. Suele llegar entre unas horas y medio día después, cuando ya nadie lo relaciona con el queso.

Ese mismo mecanismo convierte en mala idea el clásico platito blanco en el suelo; lo tienes explicado a fondo en si es bueno darles leche a los gatos.

¿Y los quesos muy curados?

Toca ser honesto, porque no todos los quesos cargan la misma lactosa. En la elaboración, buena parte del azúcar se va con el suero y otra la consumen los fermentos.

Un surtido de quesos curados y frescos cortados sobre una tabla de madera rústica, texturas muy detalladas, encimera de

Por eso un parmesano o un manchego bien curado tienen muy poca, mientras que el requesón, el queso fresco y los untables conservan bastante más.

Traducido a la vida diaria: una miga de curado rara vez provoca un drama en un gato sano. Pero quitarle la lactosa no lo convierte en un buen alimento.

🧀 Curado no significa apto
Es verdad que un manchego o un parmesano bien curados conservan muy poca lactosa, porque buena parte del azúcar se va con el suero y otra la consumen los fermentos. Pero eso resuelve solo uno de los tres problemas: la grasa y la sal siguen ahí y en un curado están aún más concentradas. Menos lactosa no lo convierte en buen premio, solo en un inconveniente menos.

Grasa, sal y calorías vacías

El queso es de los alimentos más densos que hay en tu nevera. Concentra en poquísimo volumen una cantidad enorme de grasa, de sal y de energía.

Un gato adulto medio, esterilizado y de interior, gasta entre 180 y 250 calorías al día. Con eso debe cubrir su proteína, sus grasas esenciales, sus vitaminas y sus minerales.

Un dado de queso son cuarenta calorías

Un trozo de curado del tamaño de un dado ronda las cuarenta calorías y no aporta ni una sola de las vitaminas y minerales que el gato necesita.

Una mano humana ofreciendo una miga diminuta de queso a un gato naranja que la olfatea con curiosidad, salón hogareño de

La regla que manejan los veterinarios es simple: los premios no deberían pasar del diez por ciento de las calorías del día. En un gato normal, unas veinte.

Es decir, poco más de media cucharadita de queso. Una loncha de las de sándwich se lleva por delante casi un tercio de su ración diaria.

Llevado a nuestra escala, sería como merendarse tres hamburguesas y dar la jornada por alimentada. Cada caloría de queso es una que no entra en comida completa.

Queda la sal. Un gato necesita cantidades mínimas de sodio, y muchos quesos curados llevan entre uno y dos gramos de sal por cada cien de producto.

Uno sano elimina ese exceso bebiendo y orinando más, pero uno con problemas de riñón o de corazón no siempre puede. Ocurre lo mismo con el jamón serrano.

Un gato blanco y gris subido a la encimera junto a una tabla con embutidos y quesos, en actitud de querer robar comida,

Idea clave: el queso no envenena a tu gato, pero le llena el día de calorías sin un solo nutriente útil. Un simple dado de curado puede suponer casi la quinta parte de lo que debería comer en una jornada.

📌 Los quesos que nunca debería probar

Hasta aquí hemos hablado de inconvenientes. Hay además un grupo de quesos que cruza la línea y entra directamente en terreno peligroso.

Los azules, tipo roquefort o gorgonzola, se elaboran con un hongo que en ciertas condiciones genera sustancias neurotóxicas. En animales pequeños se han descrito temblores, vómitos e incluso convulsiones.

No es un riesgo teórico y no compensa correrlo. Y si el queso está pasado, ese moho ya no es el del proceso.

Ojo también con los aromatizados. Los que llevan ajo, cebolla o cebollino contienen justo aquello que más daño hace a un gato, por mucho que a nosotros nos parezca gourmet.

Varias cuñas de queso azul con vetas marcadas sobre una tabla de madera oscura, detalle macro de la textura, fondo de co

Esos vegetales destruyen sus glóbulos rojos y pueden provocarle anemia, incluso en dosis pequeñas repetidas durante varios días. No se conoce una cantidad segura.

Sin lactosa no significa apto

Quedan los quesos sin lactosa que se venden para personas intolerantes. Quitar la lactosa resuelve uno de los tres problemas y deja intactos los otros dos: la grasa y la sal siguen ahí.

Antes de compartir nada, mira la etiqueta. Si el queso lleva ajo, cebolla o cebollino, o es de los azules, no existe trocito pequeño que valga: esos se quedan fuera de su alcance.

👀 Señales de que le ha sentado mal

Supongamos que ya se lo ha comido, porque estas cosas pasan. Lo siguiente es saber qué mirar y durante cuánto tiempo.

Las molestias digestivas suelen asomar entre las dos y las doce horas siguientes. Lo más frecuente son heces blandas o diarrea, con más olor y más volumen del habitual.

Un gato marrón tumbado de lado sobre el suelo frío de una cocina, con aspecto decaído y las orejas bajas, ambiente hogar

También es típico el gato hinchado y flatulento que se tumba en el suelo frío, rechaza el juego y se estira una y otra vez.

Puede haber algún vómito aislado y menos apetito en la comida siguiente. Un episodio así, en un gato adulto y sano, suele resolverse solo en menos de un día.

Ayuda dejarle agua fresca bien a mano y no cambiarle la comida ni añadirle nada nuevo esa jornada. Ayunarlo por tu cuenta no es buena idea.

¿Cuándo llamar al veterinario?

Hay señales que no admiten esperar a ver si se le pasa: diarrea de más de un día, sangre en las heces, vómitos repetidos o un gato apático que no bebe.

También conviene consultar si se trata de un gatito, de un gato mayor o de uno con enfermedad renal, cardiaca o digestiva: su margen de maniobra es mucho menor.

Una veterinaria con bata palpando con suavidad el abdomen de un gato atigrado sobre la mesa de una consulta, ambiente cl

Y siempre, sin dudarlo, si lo que ha probado era queso azul o llevaba ajo. Cuenta qué comió, cuánto y a qué hora: esos tres datos ahorran medio diagnóstico.

¿Qué darle en lugar del queso?

La parte buena de todo esto es que hay alternativas mejores y más baratas, y que además suelen gustarle bastante más que el queso.

La idea es sencilla: si vas a darle un premio, que sea proteína animal simple, en cantidad ridícula y sin salirse de ese diez por ciento diario.

Carne cocida sin nada más

Un par de trocitos de pollo o de pavo cocidos, sin sal, sin aceite, sin ajo y sin huesos. Es justo lo que su cuerpo espera recibir.

Proteína animal magra y fácil de digerir. Del tamaño de la uña de tu meñique basta para que se sienta afortunado.

🍗 Un premio mejor que el queso
Si buscas algo que le haga ilusión, un par de trocitos de pollo o de pavo cocidos, sin sal, sin aceite, sin ajo y sin huesos, es justo lo que su cuerpo espera recibir: proteína animal magra y fácil de digerir. Con un pedazo del tamaño de la uña de tu meñique se siente afortunado, y no le descuadras la ración del día.

Un poco de pescado blanco

Merluza o abadejo hervidos, sin espinas y sin condimentar, funcionan igual de bien como capricho de vez en cuando. La palabra clave es justo esa: ocasional.

La palma de una mano sosteniendo un pequeño premio blando para gatos mientras un gato negro se acerca a olerlo, salón ho

El pescado no debe ser la base de su dieta ni sustituir a su comida habitual. Si tiras de atún de lata, que sea al natural y bien escurrido.

Comida húmeda como premio

Una cucharadita de su paté o de su comida en salsa, servida aparte, es un premio de primerísima categoría para cualquier gato.

Tiene la ventaja enorme de estar formulado para él, así que no le desequilibra la dieta. Y de paso le aporta agua, que casi ninguno bebe suficiente.

🐾 Para esconder una pastilla

Aquí es donde el queso aparece en la mayoría de las casas: pegajoso, oloroso y fácil de moldear alrededor de un comprimido. El truco tiene mala fama merecida.

Casi nunca funciona: el gato despega el queso con la lengua y escupe la pastilla intacta. Y cuando funciona, le has colado grasa y sal a un animal enfermo.

Las pastas de premio en tubo y los envoltorios blandos que venden en la clínica hacen ese trabajo mucho mejor. Una bolita de paté para gatos también sirve.

Un cuenco de cerámica con comida húmeda para gato servido en el suelo de una cocina, con un gato atigrado empezando a co

Detalle que se olvida siempre: después de un comprimido, ofrécele un poco de agua o de comida húmeda. Algunos se quedan pegados en el esófago si bajan secos.

Y no partas ni tritures nada por tu cuenta. Hay comprimidos con cubierta especial y otros tan amargos que el gato acabará echando espuma.

Premios que no se comen

No todo premio tiene que entrar por la boca. Cinco minutos de caña con plumas, un rato de cepillado o unas caricias en el momento justo dicen lo mismo.

Y no le suman ni una caloría. Si el tuyo pide comida a todas horas, este es el mejor sitio por donde empezar.

Regla práctica del premio perfecto: proteína animal simple, sin condimentos, del tamaño de la uña de tu meñique y nunca más del diez por ciento de sus calorías diarias. El resto, en juego y mimos.

Volvamos a la pregunta del principio. ¿Puede tu gato comer queso?

Puede, sin que ocurra ninguna tragedia. ¿Debería comerlo?

No, y ahora ya sabes exactamente por qué.

No hay un solo nutriente en el queso que no obtenga mejor de su comida diaria. Si un día se come una miga, respira tranquilo.

El problema nunca es esa miga suelta, sino la costumbre que se instala sin que te des cuenta. Un trocito al día durante un año son muchísimas calorías.

Guarda la tabla de quesos para ti y devuélvele el gesto con algo pensado para él. Te mirará igual de agradecido y su intestino te lo agradecerá bastante más.

Apuntes finales
1no todos los quesos cargan la misma lactosa.
2fácil de moldear alrededor de un comprimido.
3suele resolverse solo en menos de un día.

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